Lecturas para Técnicas de Negociación

Saludos,

 

La primera lectura corresponde al siguiente enlace

Josep-M-Valles-Ciencia-Politica-Una-Introduccion

 

Carlos

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Tres o cuatro párrafos sobre la enseñanza de las ciencias sociales

Es un error al pensar las ciencias sociales cuando comenzamos por su final. Es relevante entender las relaciones, o correlaciones, de causalidad entre fenómenos; no discurrir sobre los conceptos marxianos de infraestructura y superestructura; Marx, el viejo Marx, hizo una labor previa, artesanal, de forja de conceptos. Primero diseñó los rudimentos de su análisis, para después difundir los conceptos devenidos de estos.La erudición puede enmascarar, así, una ignorancia profunda de lo que son y para lo que sirven las ciencias sociales: dar cuenta de los porqués y los cómos de la realidad.
Esto bien puede salir como producto indeseable de la manera en como enseñamos las ciencias sociales. Quedando un hábito del que difícilmente nos sacudimos. Enseñamos las teorías sociales de los autores que han ido construyendo la disciplina, introducimos al estudiante en perspectivas y giros, la de género o el lingüístico.
Esquivamos con esto lo más importante de las ciencias, el explicar cómo es que dos fenómenos se relacionan direccionadamente y por qué es que lo hacen. Obviamos los mecanismos causales y condicionantes que, clásicos y contemporáneos, adelantan en todo texto. Entender las ciencias sociales, sus autores y perspectivas en términos de mecanismos causales y mecanismos condicionantes puede traducirse como un ejercicio vital en estos momentos.

De la capirotada y los derechos de terceros; a favor del matrimonio igualitario.

La capirotada es un postre muy mexicano y muy de Cuaresma. Estacional en su preparacion y con una multitud de devotos. Lleva una cantidad incierta de ingredientes que no debieran estar juntos: jitomate, pasas, queso rayado, birote salado y más. Si alguien desea experimentar, aquí está la receta.

Yo encuentro punto menos que vomitivo el mejunje. Tiene una textura viscosa que revienta entre las encías al morder, dándole a toda la boca la sensación de flema; pienso en comerlo y sólo eso me provoca arcadas. Mi esposa, mi madre, amigos y amigas, familiares cercanos y lejanos, compañeros y compañeras de trabajo, conocidos y desconocidos por igual discrepan de mi opinión, no conozco a alguien que la comparta. “¿Cómo puedes- dicen escandalizados- estar tan equivocado respecto a algo?” Con un carajo, detesto la capirotada.

A mí disgustarme y a ellos no, es tanto su derecho como el mío. No importa la intensidad de mi sentir, no la puedo transmitir de manera fiel a un tercero. Este último tampoco puede hacer lo propio con su gusto. No hay una policía de los postres cuaresmeños que, tazón en mano, me obligue a engullir la pastosidad esa. Mis creencias no le hacen mal a nadie, ni las de los demás a mí.

La última esfera, a la que nos debemos, no se violenta. La esfera de mis derechos está intacta en la medida en que nadie toma un cucharón y me lo hace zampar. Gracias por eso. No ha habido una administración pública que habilite acciones dirigidas a que yo y otros detesta-capirotadas debamos incluir a la capirotada en nuestra dieta. Gracias por eso. No hay iniciativas de ley que apunten a algún instrumento jurídico que se llame “Ley General de la Engullición de la Capirotada para la República Mexicana y sus Entidades Federativas”. Gracias por eso.

El núcleo más importante que debe proteger el Estado ante la Sociedad no se ve afectado. Subrayo que mi gusto tiene carácter de creencia. No tengo porqué justificarla ante nadie como mayor de edad (Mi madre llegó a suplicarme que lo comiera, cuando era pequeño, que no desairara a mi tía), ni probarla con evidencias (Simplemente dejo el plato intacto cuando me la sirven). ¿Tiene implicaciones materiales? Por supuesto: No comer. ¿Éstas le afectan a algún tercero? No, nadie ha sangrado por no comer yo.

Al revés, ¿El que un tercero coma capirotada me afecta? Si alguien come pues no le veo. Si la están preparando, salgo de la cocina. A quien le parece abominación ante el Señor es a mí, a nadie más. (¿De verdad esta cosa y demás platillos cuaresmeños son de una actitud pía y recoleta? ¡Son bacanales y época de camarones!)

¿Habría alguna razón para ello? No que encuentre al paso. Podría comer carnitas de puerco en Viernes Santo afuera de la Catedral de mi Arquidiócesis, y alimentando de capirotada a las palomas (Tanto así las odio). Podría yo actuar con mal gusto, pero la única razón que un cura, monja o feligrés pudiera apuntar. para que yo no merendara vendría de su esfera de derechos, sus creencias religiosas. Mismas que no son comprobables o falseables ante alguna autoridad civil laica. Por ello no pueden ser, en este momento y lugar, fuente de derecho ni para emitir ordenamientos vinculantes en la materia.

Hago un nuevo rodeo, el núcleo de mis derechos y los de terceros están protegidos. No se afectan por mis creencias ni las de ellos por las mías. En la medida en que materialmente mis derechos no se vean afectados, o viceversa, no hay razones jurídicas válidas para imponerse unos a otros.

Este esbozo de argumento, el que no hay razones que justifiquen racional y jurídicamente la prohibición a no comer capirotada, en otro escenario ya no es una banalidad. El matrimonio igualitario es una necesidad de un Estado democrático. A nadie le afecta el que una pareja homosexual se provea de derechos, a quienes lo desean hacer, la prohibición por parte del Estado, sí. Hay razones para legalizarla, no para prohibirla.

A manera de liberar mi conciencia como tapatío, que estaba en contra de la marcha de los mochos en Guadalajara.

Carlos

Racism, Sexism, and Hannibal: Eat The Rude

I great show made with a lot of great and intelligent actresses and actors.

Eat This

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I’m an American actress and I play Beverly Katz on NBC’s HANNIBAL created by Bryan Fuller. (Spoiler Alert coming right now!!!) And she dies in episode 4 of Season 2. That episode got a lot of positive reviews, but it also incited an on-line storm of vitriol directed to Fuller himself for killing off Katz, or more specifically, for being racist and sexist. I caught wind of this myself via Twitter from our beloved Fannibals. And I thought maybe it’d be productive to talk about rather than ignore it.

Fuller cast me in a role that I didn’t think I had a chance in hell of getting. I rarely if ever see minorities, women, minority women, let alone Asian women, get to play characters like Beverly Katz. I rarely if ever see characters like Beverly Katz period. And her last name is Katz for Christ’s sake. Pretty open-minded, non-racist, pro-feminine…

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